miércoles, 23 de septiembre de 2009

Extraños Sucesos.

Estaba sentado en el asiento del copiloto, llevábamos horas en el camino, pero en este momento ya no nos desplazábamos más, era como si el tiempo se hubiese detenido, en ningún momento noté nada extraño, hasta que simplemente la carretera se paralizó, como un juego de video cuando se traba, mi compañero, quien en ese momento piloteaba el auto, estaba inmóvil, no sabía si del miedo, o como efecto de este inusitado encuentro con un timestop, le hablé tratando de hacerlo volver en sí, sin ningún resultado positivo, era de noche, trate de encender la luz de la cabina, pero pese a varios esfuerzos, el foquito no quiso encender, las luces del auto estaban encendidas, así que me baje del auto y me acerque a la luz para ver la hora, eran las 23:33 horas, el segundero marcaba 32 segundos después del minuto, me dispuse a entrar nuevamente en el auto cuando sentí esa sensación de cuando estas siendo observado, me di la vuelta sobre mis talones y por detrás de la curva se dibujaba la silueta de una persona que caminaba hacia mi, me quede totalmente quieto, creo que por el miedo mas que por el extraño flujo de tiempo/espacio que este individuo portaba con él, iba investido por este extraño rayo de luz violeta que parecía venir de la nada, y ataviado con un habito muy parecido al de cualquier monje, caminaba lentamente, como si ya estuviera viejo, pero, a pesar de su lento caminar se desplazaba rápidamente, pues en el lapso que yo sentí de apenas segundos el ya había recorrido un aproximado de quince metros, estaba justo frente a mí, yo, paralizado, sin poder mover ningún músculo, lo vi directo a los ojos y lo único que encontré fue el vació, aunque pude sentir su mirada, y como él podía ver que yo no había sido afectado por aquel influjo, paso por mi lado, y sentí frió. Siguió su camino, me arme de valor y volteé a ver, pero ya no había nada, sólo la espesa penumbra que ingiere los caminos durante la noche; cuando volví mi rostro hacia el auto para volver a entrar en el, sentí como el viento soplaba, y el auto se alejaba de mí, mientras la luz de la cabina se encendía, aún alcance a oír el final de la justificación que mi compañero me daba acerca de por que el creía en fantasmas y ovnis, luego el rechinido de las llantas, las luces de freno encendidas, luego las intermitentes, y el sonido del auto retrocediendo.
-Que putas te pasa!!!, Pudiste haberte matado, Como te bajas del auto a sesenta millas por hora?!, Por que putas estas parado?, contestame imbécil!-
Me subí al auto, él respiraba exaltado y con los ojos desorbitados, casi deforme, le ví directamente a los ojos y le dije -Te Creo-.

1 comentario:

Muzhi dijo...

te has convertido en el fundador del miedo