martes, 5 de mayo de 2009

A Través de los Ojos de Una Bala

[Oscura la noche anterior], recordaba mientras buscaba el interruptor de la lámpara de mesa. [Por que todo debe ser así?], se preguntaba mientras caminaba hacia el espejo. [Un momento estas en la cima, y al otro tienes un boleto sin escalas al fondo del foso; es una profesión de altibajos esta de sicario], pensó.
Hacia años que realizaba sus trabajos de forma “limpia”, sin testigos, una sola bala, y ese tipo de cosas por las que la buena gente de este oficio se preocupa tanto; pero la noche anterior, todo iba mal, estaba mas oscuro de lo que él esperaba, tres minutos antes de que su blanco fuese visible falló la constante eléctrica, él estaba ahí, esperando en el medio de la noche, con su rifle apuntando hacia la puerta del carro gris esperando el momento, apenas podría distinguir entre las sombras a su objetivo.
[Va acompañado?, Por Quien?], llevaba varios días controlando su objetivo, y pensó que estaría solo, se distrajo y perdió su blanco, le quedaba poco tiempo, se precipitó a apuntar, creyó tenerlo en la mira e instintivamente haló el gatillo.
Cerró los ojos, y en esa misma milésima de segundo, supo que había errado, también supo que el disparo iba a ser fatal, pero no para su objetivo.
A través de los ojos de la bala vio acercarse la fría piel de la dama, mantuvo sus ojos cerrados y escuchó el último suspiro de una victima inocente, y el silencio.
Decidió darse prisa, aun con los ojos cerrados desarmo su rifle, lo empaqueto, y salió de su punto de espera mas rápido que siempre, en poco menos de dos minutos.

Se encaminaba hacia el espejo frente a él, se encontró con un rostro pálido y preocupado, [Una profesión de altibajos], pensó. Tomo su nueve milímetros y salió de su casa con la firme convicción de que esta vez no iba a fallar.

1 comentario:

Muzhi dijo...

sangre fría...